fb  

Arte con carga conceptual

Murakami, uno de los artistas japoneses más influyentes en la actual pasarela artística, se constituye un gran referente de la cultura nipona en la actualidad. Su estilo, más que particular, trabaja una variedad de conceptos en sus obras, las cuales saltan de la superficialidad aparente a la profundidad real y sutil.

El graduado de la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio realizó una especialización en pintura tradicional japonesa. Luego, en 1990, pasó a experimentar con el arte moderno bajo la tutela de Masato Nakamura, quien lo orientó a lo que es hoy: un artista que domina lo clásico pero no deja de explayarse en lo contemporáneo.

Se puede apreciar esta combinación en sus obras, que no solo sirven a lo que es el consumismo como tal -concepto que le encanta a Takashi- sino que contienen en ellas una batería oculta de diversos conceptos.

Con gran influencia del arte pop americano se puede ver en sus obras un agregado genial que combina lo tradicional de su tierra natal con la fuerza de colores y extravagancias. Es por eso que se puede ver en las obras de Murakami colores vivos combinados con figuras típicas japonesas, como son los comics y un toque de consumismo. Por esto, y para citar alguna de sus rarezas, no resulta extraño ver la representación de Mickey Mouse en alguna obra.

En 1993 se crea su alter ego, Mr. DOB, que no solo es una forma de indentidad artística, sino también se pueden ver en obras suyas ciertos toques de este seudónimo como ser en la figuras que realiza de Doraemon, gran dibujito animado japonés.

La crítica social de Murakami es bastante original y creativa, ya que toma figuras emblemáticas de la cultura occidental. como su típica figura del hongo nuclear que es uno de los signos sensibles para los japoneses por su vinculación con las bombas nucleares.

El hecho de que artistas japoneses de gran renombre sigan recordando a sus compatriotas y con ello logren sacar sentimientos profundos es que la memoria nipona no ha olvidado ese evento que marcó un antes y un después para el país.

Decisiones polémicas

Además de la extraña fusión que caracteriza su trabajo, una polémica decisión tomada por el artista fue dedicarse a la comercialización del arte.

Todo lo que Murakami toca se convierte en oro, y la creación de Hiropon Factory, en 1996, no fue la excepción.

Posteriormente, en el 2001, la empresa pasó a llamarse Kaikai Kiki, dedicándose a gestionar y comercializar proyectos del renombrado artista.

Este mecanismo de tratamiento del arte es muy criticado por tratarse de una forma de reducir el arte a una simple mercadería. Aun así, Murakami sigue adelante con los proyectos comerciales, que de alguna manera se tornan bastante coherentes con lo que se puede ver en sus obras.

Con un estilo excéntrico pero con obras cargadas de ideas es que Mukami se ha ido abriendo paso en el campo de las artes plásticas, logrando hacer negocio del arte de calidad y mantener una coherencia magnífica en materia de conceptos.

No result...